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El foro Fairy Tail Rol basado en el manga y la historia de Hiro Mashima: Fairy Tail. Las imágenes no son de nuestra propiedad; las imágenes se sacaron en su mayoría de los diferentes Arts de Fairy Tail. Agradecemos a aquellos artistas que contribuyeron a los gráficos del foro. La edición de estas fueron realizadas por Necalli.

Las guías, normas, post y demás temas del foro corresponden a sus autores, por favor, se pide que se respeten estos. Agradecemos a todos por su colaboración y hacer posible este foro.


Ficha de Sayen

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Ficha de Sayen

Mensaje por Sayen el Sáb Feb 18, 2017 10:39 pm

Ficha de Sayen

Nombre: Sayen Aliwe.
Apodo: Saye.
Edad: 23 años.
Raza: Humana.
Profesión: Maga y bailarina.
Facción: Independiente de Fiore.
Sello: No posee.
Sexo: Femenino.
Orientación sexual: Heterosexual.

Descripción Física

Altura: 1,65m.
Peso: 58kg.
Contextura física: Delgada.
Color de piel: Caucásica.
Color de pelo: Rubio claro.
Color de ojos: Violetas.
Imagen del Personaje:
físico:


Nombre del personaje: Leila Malcal
Procedencia: Code Geass: Boukoku no Akito

Extras:
·A lo largo de su cuerpo tiene algunas pequeñas cicatrices, marcas de los golpes que su padre le daba.
·En su tobillo derecho tiene la marca de las cadenas con la que la mantenían atada los traficantes.
·En su vientre, del lado izquierdo y cerca del hueso de la cadera, tiene marcado a fuego el símbolo del país de Bosco que la identifica como una antigua esclava.

Descripción Psicológica

Cuando un plato cae al suelo y se rompe, por más que luego se peguen las partes las cicatrices quedan. Sayen es igual.
Su vida está llena de marcas que han modificado su personalidad, alegre y atolondrada, hasta transformarla en alguien de alma libre, mirada astuta y apariencia calmada. No quiere decir esto que ella sea tímida sino todo lo contrario: es una mujer de ojos y palabras sinceras, de postura erguida y que siempre habla con la verdad antes de pronunciar una mentira por más piadosa que sea.
Cada herida recibida en el pasado hizo de Sayen una persona más fuerte, pese a que muchas veces perdió la fe en las personas aprendió que la gente puede ser mejor, que no todos son malvados y que hay bondad en los corazones. Es por eso que no deja de intentar tocar el alma de las personas con sus bailes ni abandona las misiones que ayudan al prójimo en un aprieto.
Aún así, las cicatrices de su pasado han quedado marcadas en ella con fuego y en forma de miedos que aún no puede controlar. Cuando se pone muy nerviosa o intenta cantar frente a otras personas se queda sin voz, se paraliza si se encuentra en un lugar pequeño y le teme un poco a los movimientos bruscos de los hombres más altos o grandes que ella. Su zona de seguridad es más grande frente a los hombres altos, musculosos o desprolijos que le causan rechazo por todo lo que ha pasado. Se siente mucho más cómoda entre mujeres o niños. Los miedos alojados en su corazón son cosas que no puede controlar y que sólo cuando se concentra en sus tareas puede apartar un poco.
No le gusta llorar frente a los demás y es una persona que cuando está mal prefiere la soledad o un abrazo en silencio a estar contándolo todo; pese a que es capaz de decirlo si se encuentra demasiado agobiada. Sin embargo, por lo general maneja esos momentos poniéndose activa, buscando algo con lo que distraer su mente y evitando esa amargura o aguantando las ganas de llorar mientras cose un vestido nuevo. Sabe bien que evitar esas cosas y esquivar sus sentimientos no es bueno pero la gran mayoría de las veces no sabe cómo hacerles frente.
Al relacionarse con los demás es amable y simple, no busca frases adornadas ni que suenen ficticias, aunque sabe ser respetuosa e intenta no molestar a otros. Es una persona que siempre intenta tener una sonrisa en la cara y un gesto cordial pese a que no la traten igual. Sabe comportarse y fingir, actuar como una verdadera dama aunque la estén insultando, pero todo eso se cae como un castillo de cartas cuando se atreven a tocarla. Sayen no soporta que alguien que la maltrata le ponga una mano encima y eso puede provocar que responda con agresividad o incluso golpee al otro para quitarlo. No le gusta dejarse pisotear y sabe defenderse intentando no usar la violencia o teniéndola como último recurso.
No es una persona que huya de una discusión, sino que va y enfrenta lo que ocurre con la mirada en alto. Ya sea por defender su postura, por cuidar de alguien o bien para enfrentar una injusticia, ella se planta con firmeza para resolver o entender lo que ocurre. Es una persona que siente orgullo por lo que hace y que no acepta que maldad sin sentido, aunque sí es capaz de aceptar los castigos llamados justicia con naturalidad. Su visión sobre el mundo, pese a que intenta ser optimista, no le hace olvidar los momentos amargos vividos.
Toma al arte y su labor como maga como las cosas más importantes en su vida y por eso intenta mejorar cada vez que toma una misión o que baila para recaudar jewels. El orgullo (o tal vez la obstinación) es lo que la lleva a aceptar desafíos y la razón se convierte en su alerta para advertirle cuándo hay algo que no puede hacer.
Salvo los miedos que la persiguen, siente que no le teme a otras cosas y aún no ha cosechado más malas experiencias para temerle a cosas como desconocidos, animales o seres de otras razas. Sabe evitar lo peligroso no por miedo sino para preservarse. Más que desconfiada es precavida y, aún así, se muestra abierta hacia los demás.

—Gustos:
·Cantar, bailar y ayudar a los demás.
·La música en general.
·Le encantan los animales pues cree que son los únicos seres vivos que no hacen daño por maldad. No tiene preferencia por los insectos pero no le desagradan del todo.
·Los libros, es normal que compre alguno o pida uno en las bibliotecas cuando tiene jewels o va a quedarse algunos días en la ciudad.
·Las cosas dulces.
·Las ropas de colores vivos y las cosas brillantes.

—Disgustos:
·Las comidas amargas.
·Los lugares estrechos o que den sensación de encierro.
·Silencios muy largos e incómodos, no sabe cómo reaccionar en situaciones así.
·Las mentiras o las personas que engañan.
·Que alguien que le desagrada la toque.

Mascota
No posee

Arma

Dos dagas: Arma de rango corto. Filo de 25 cm. Peso: 700gr cada una.
Modelo:

Magia

Estilo de Magia: Magia de ilusiones
Especialización: No posee.

Técnicas

Aguará
Descripción: Crea la figura de un aguará guazú, un cánido silvestre con una impresión reforzada por la densidad de su pelaje y la distintiva melena de crines alrededor del cuello. Alcanza los 1,10 m de altura a la cruz y hasta los 1,25 m de longitud más 45 cm de cola. La estructura del cuerpo se asemeja a la de un zorro, aunque las patas largas le dan un aire desgarbado muy peculiar.
Su pelaje es largo y tupido, de color anaranjado rojizo con el vientre más claro. Tiene marcas negras en el hocico, las extremidades y a lo largo de la espina dorsal, así como otras blancas en el resto del cuerpo.
Esta figura aparece atrás o a un lado de Sayen y produce un solo sonido: un gruñido de advertencia para que la otra persona no se acerque. Por lo general se muestra con el pelaje erizado y mostrando los dientes pero puede verse relajado si la maga no se siente en peligro. Puede alejarse de la maga hasta cinco metros en cualquier dirección para simular un ataque aunque no puede hacer daño real sino que deja una sensación de calor en la zona atacada.
Puntos débiles:
-Es intangible.
-Es mudo para cualquier otro sonido.
-No puede separarse demasiado de su dueña.
-Sus ataques no producen daño.
Duración: 2 post.
Recarga: 3 post.
Veces por tema: 2 veces.
Imagen:
Aguará:

Quetzales
Descripción: A su alrededor aparecen las figuras de cinco quetzales que pueden revolotear en un radio de diez metros de la posición de Sayen y cuya mayor habilidad es piar con fuerza y lo más agudo posible para distraer a un oponente o llamar la atención. Se mueven en grupos y las figuras apenas pueden separarse las unas de las otras por medio metro.
Son aves de mediano tamaño de 40 cm de largo y, como son todos machos, tienen una cola serpentina de hasta 65 cm. El plumaje del cuerpo es de color verde iridiscente, con reflejos que varían de oro hasta azul-violeta, con el pecho y vientre de color rojo carmesí intenso.
Puntos débiles:
-Son intangibles.
-Si uno de los quetzales es destruido, el resto también lo hará.
-Si se alejan más de 10 metros en cualquier dirección desaparecerán.
Duración: 2 post.
Recarga: 2 post.
Veces por tema: 3 veces.
Imagen:
Quetzales:

Debilidades

·Tiene miedo a cantar en público por lo que ha pasado y cuando intenta hacerlo se queda sin voz. Si se fuerza a cantar, desafina y se quiebra en llanto.
·Sufre de un poco de claustrofobia por lo que estar en lugares cerrados o en sitios de los que no pueden salir la ponen nerviosa.
·Se pone nerviosa en lugares muy oscuros.
·Le tiene fobia al fuego. Se mantiene alejada de las fogatas y se paraliza si le acercan un atizador al rojo vivo o algo demasiado caliente.
·Su cuerpo es débil a las temperaturas extremas, principalmente al calor, lo que puede entorpecerla y hacer que pierda la concentración o si está débil hacer que se desmaye.
·Si está muy inestable o si mente está hecha un lío puede perder la concentración y fallar al hacer la técnica.
·Es vulnerable frente a la magia Crash, Take Over (principalmente la completa) y la reflectora porque pueden romper, descubrir o desbaratar sus ilusiones con facilidad.
·Si bien es ágil y es capaz de atacar con sus dagas, su cuerpo no es fuerte sino todo lo contrario. Pese a los golpes sufridos en su vida, no es resistente a estos y su cuerpo se llena de marcas y moretones con facilidad.

Historia

Para enamorarse, los pájaros cantan y bailan. Hacen una coreografía que parece interminable, que embelesa a cualquier ser alrededor y hace mantener el aliento a los más fríos con la inseguridad de si aquello va a funcionar o no. Con su padre y su madre fue exactamente lo mismo.
El padre de Sayen era un bardo conocido en su pueblo, un hombre amante de la música que disfrutaba poner melodía a las historias que escuchaba en sus viajes y que siempre mantenía un perfil bajo hasta que sacaba su laúd y comenzaba a tocar. Su música animaba los corazones de las personas, traía alegrías a las reuniones e incluso, según su hija supo tiempo después, llegó a ayudar en las batallas y misiones elevando la moral. Fue un hombre decente y de buen corazón que con su música podía lograr todo, incluso conquistar a la mujer de su vida.
Atlaxa, una maga retirada por una lesión, se vio atraída por la música de un hombre que cantaba sobre batallas lejanas, árboles prendidos fuego y la tristeza de los que allí habitaban por la pérdida del hogar. Ella lo conoció y se quedó cautivada por él, bailó ante las canciones que hacían, siguiendo el compás sin perderlo, moviendo su cuerpo para darle vida a la música y dejando que su gracia junto a la música llamara la atención de todos alrededor.
Para ambos, fue amor a primera vista. Pasaron un tiempo conociéndose, él se asentó en ese pueblo para poder verla todos los días y poco a poco la relación se hizo más formal. A pesar de las dificultades que tenía, Atlaxa decidió seguir a Foren en sus viajes siendo la bailarina que llamaba la atención en los pueblos o quedándose en el campamento a preparar la cena esperando a quien luego de un año se convirtió a su esposo.
Los viajes los llevaron por muchos sitios, pero decidieron asentarse en un pueblo en el norte de Fiore cuando la mujer se dio cuenta de que estaba embarazada. De la unión de ellos dos nació Sayen, heredera del cabello rubio casi níveo de su madre y de los ojos violetas de su padre. Sin embargo, en el nacimiento no fue todo color de rosas, tras tener a la niña Atlaxa comenzó a enfermar, su cuerpo se debilitaba, apenas tenía fuerzas para alimentar al bebé y necesitaron que una de las mujeres del pueblo hiciera de nodriza para que Sayen sobreviviera.
A los seis meses de edad, la niña perdió a su madre y su padre perdió la razón de sus canciones. La música se apagó en su hogar y el laúd fue vendido para poder hacerle a Atlaxa una tumba decente.
La niña creció entonces junto a un padre bastante callado, alguien que le daba amor pero sólo el necesario y que se ocupaba de que ella tuviera siempre algo para hacer. Ir a clases, aprender costura, saber cocinar. Desde que pudo empezar a hacer esas pequeñas cosas él comenzó a relegarle tareas sin siquiera medirse. Cuando Foren no estaba en casa revisando sus tareas o descansando, se la pasaba trabajando en una granja de un señor adinerado del pueblo. Se había convertido en uno de los peones mejores pagos por su constancia y la confianza que se había ganado, nunca faltaba al trabajo, ni cuando su hija estaba enferma en cama.
Mientras su padre no estaba en casa y ella no tenía nada que hacer, Sayen tarareaba canciones inventadas o algunas que escuchaba cantar en el pueblo por algún bardo o trovador. Bailaba con melodías imaginaras que pasaba sólo por su cabeza y mostraba gráciles movimientos en la plaza cuando al escuchar las notas flotando en el aire no podía quedarse quieta y comenzaba a actuar al son de la música. Cada canción contaba una historia aunque no tuviera letra y ella las representaba. Sin embargo, sabía que no podía hacer esas cosas frente a su padre pues él era capaz de castigarla por su atrevimiento, ya había ocurrido una vez y un solo golpe le había alcanzado para entenderlo.
El tiempo pasó y su necesidad de música, de vida, comenzó a ser más grande. Pese a que Foren se mostró disgustado, juntó coraje y para su onceavo cumpleaños le pidió que le dejara participar de las danzar de los festivales realizados en su pueblo. La llegada de cada estación se celebraba con bailes, música y cenas, ellos participaban en todas como simples espectadores mientras ella se aguantaba las ganas de brincar al son de la música. Para su sorpresa, su padre aceptó.
Desde entonces, Sayen comenzó a salir a practicar los bailes todos los días cuando se acercaban los festejos, aprendió a confeccionar sus propios trajes, a cuidar su piel, maquillarse y a ser una mujer femenina a la vez que sensual cuando bailaba. Cada ritmo diferente, cada nota que flotaba en el aire, cada presentación la hacía sentir más vida y eso la ayudó a crecer como persona. Esa etapa de su vida se vio complementada con el descubrimiento de su magia que le permitía crear cosas que imaginaba y se inspiraba en la música para ello. Su primera creación fueron unos pequeños pájaros verdes que bailaban con ella.
Del baile intentó pasar a la música pero pronto se dio cuenta que no tenía dote en las manos como su padre, así que decidió intentar con el canto a sus trece años. Su voz, aunque a ella le parecía bastante normal, era lo suficientemente buena como para que pudiera cantar junto a los músicos mientras pensaban nuevas coreografías para sorprender a todos en el escenario. Sin embargo, ella mantuvo eso en secreto y le pidió a los demás que su padre no se enterara ya que quería darle una sorpresa cuando su nivel fuera mejor.
Debió pasar al menos un año más de práctica para que ella se animara a cantar en público y fue en el solsticio de verano que lo hizo. Mientras agradecían al mundo por lo que les daba y el pueblo celebraba una fiesta con grandes comidas, llegó el turno de las danzas y Sayen en vez de unirse a ellos se quedó a un lado junto a los músicos. Esa noche cantó una sola melodía y fue la última. La música pasaba por su cuerpo pidiéndole que bailara, pero su voz fue la protagonista, acompañó toda la melodía pronunciando las palabras correctas, buscando el timbre adecuado y disfrutando de la sensación de libertad que la música le daba mientras los pequeños pájaros verdes se mecían a su alrededor al son de la melodía.
La canción y el baile llegaron a su fin. Entre los aplausos unos murmullos comenzaron a aparecer y la gente se apartaba molesta al recibir un empujón. Todos se volteaban, sorprendidos y dejaban paso a Foren que avanzaba a grandes zancadas por el lugar. Sayen fue a su encuentro con una sonrisa, pero se detuvo a unos pasos al notar que el gesto que traía su padre no era de alegría sino de enojo. Antes de que pudiera reaccionar una mano se estampó contra un lado de su rostro y el revés sobre el contrario.
Todo el mundo se quedó callado mientras a ella las mejillas le ardían y sentía sus ojos escocer. Observó a su padre con los ojos llenos de miedo y apenas pudo ver un segundo los irises de igual color que los suyos cuando un nuevo golpe le partió el labio. Ella retrocedió, con su boca sangrando, y comenzó a llorar. Fueron las mismas muchachas del baile y luego los músicos quienes sacaron a Foren de adelante suyo y lo llevaron hacia la otra punta de la plaza mientras las mujeres cercanas la atendían a ella.
Sayen no podía entender qué había hecho mal, pero atribuyó la reacción desmedida de su padre al alcohol que tomaba en cada fiesta. Se convenció de que fue la bebida lo que lo puso así de mal. Sin embargo, el episodio volvió a repetirse en el siguiente festival.
Foren comenzó a tomar todos los días y cada vez que veía a su hija por la casa la observaba con desprecio. Sayen sentía miedo en todas las ocasiones pero intentaba poner un rostro amable e interactuar con él como si nada a pesar de que saltaba ante cada movimiento brusco que hacía.
Muchos le dijeron que dejara su casa, que se fuera de allí, pero ella estaba segura de que podría hacer que su padre mejorara. Intentó cuanto pudo a pesar de haber sido golpeada de nuevo en público y sin razones, la última vez no la había dejado siquiera terminar la canción e incluso los músicos salieron lastimados. Sayen decidió dejar de cantar en público para no molestar a su padre y se quedó a su lado, incluso dejó de bailar por miedo.
Sin embargo, todo fue inútil. Un día, mientras ella tendía la ropa, tuvo la mala idea de comenzar a mecerse en un suave baile acompañado por sábanas que fingían ser bellos bailarines y una música que sólo ella podía escuchar. Sin darse cuenta comenzó a cantar y su melodía desató la cólera. Foren salió de la casa hecho una furia, soltando maldiciones imposibles de entender y con la jarra de alcohol aún en su mano. El recipiente volvió directamente a ella cuando la vio, empapándola y haciendo estallar la arcilla contra su pecho, causándole varios cortes. A eso le siguieron una cantidad de golpes que no pudo contar, Sayen siquiera está segura de qué ocurrió realmente, sólo recuerda el dolor, las manos de su padre apretando su cuello, las patadas y el suelo debajo de ella. El sabor de la tierra, de la sangre, de sus lágrimas, todo desapareció cuando perdió la consciencia.
Cuando volvió a despertar, estaba en la casa de la mujer que había sido su nodriza. Ella y otros hombres y mujeres del pueblo habían escuchado que gritaba y a su padre insultar por lo que fueron a ayudarla. Foren había acabado encerrado en una jaula para ladrones y ella rescatada. De todo aquello habían pasado unos cinco días y temían que no despertara. Sayen creyó que estaba soñando, fue el dolor de sus heridas lo que le recordó que ese era el mundo real y las marcas en su cuello lo que le recordaron las palabras que le gritaba su padre en aquella marea de golpes: tú la mataste. Sayen entonces supo a qué se refería, ella también se creía culpable de la muerte de su madre.
Tardó unos dos meses en recuperarse. Con una decisión meditada y tomada, Sayen volvió a su casa, tomó sus cosas en un morral y decidió salir del pueblo. Si ella se quedaba en ese lugar, Foren no iba a estar nunca en paz, si ella permanecía allí la imagen de su madre muerta acompañaría todo el tiempo a su padre y no podía vivir en paz. Partir era lo mejor que podía hacer para evitar, además, las miradas de pena que todo el pueblo le dedicaba.
Sus pasos la llevaron por caminos lejanos y sinuosos. Con sus bailes junto a artistas callejeros logró ganar unos pocos jewels que le sirvieron para pagar viajes en carroza de un lado a otro. Compartió camino con ancianos y niños, parejas, trabajadores y otros artistas. Conoció que fuera de su pueblo había mucho más y comenzó a olvidar los malos momentos con su padre, en ese tiempo se dio cuenta de que no lo extrañaba sino que se sentía liviana con su falta.
Pasaron los meses y cuando tenía quince años se encontró con un grupo de artistas itinerantes que viajaban de un lugar a otro llevando sus espectáculos. Al verlos quedó fascinada y le pidió viajar con ellos para aprender, a pesar del primer momento de desconfianza ellos le dieron permiso para subir al carromato y allí fue cuando todo se volvió a torcer. En el carromato de artistas la esperaban jaulas y cadenas, hombres crueles y plantas que la dejaban con los sentidos confundidos. No eran artistas con los que estaba tratando sino un grupo de traficantes de Bosco que buscaban mujeres delicadas y llamativas para vender como cortesanas. Su destino le fue dicho en cuanto los grilletes se cerraron entorno a sus piernas.
Intentó usar su magia para liberarse, pero el engaño de sus poderes no hacía mella en aquellos hombres que como magos tenían mucha experiencia. Inútil frente al poder del acero, reducida ante la maldad de esos hombres, Sayen creyó que nunca podría salir de aquella situación. Viajaron por largos días hasta llegar a un puerto casi abandonado. Allí la sacaron a ella y a las otras muchachas que estaban encerradas y las hicieron caminar hacia un barco que las llevaría directamente a Bosco. La idea de perder la poca libertad que había conseguido la hizo llorar desde que dio el primer paso hacia lo que sería su nuevo destino.
Pasó al menos dos meses viajando en el barco, sesenta días casi sin bañarse, comiendo poco, temiendo cada noche que su destino fuera el mismo que el de las muchachas que gritaban por piedad en las noches. Sin embargo, nadie se atrevió a rasgar su intimidad pese a que más de uno de los hombres que hacían de vigías la habían toqueteado mientras estaba atada. No sabía por qué era eso, pero supuso que preguntar era en vano y que la respuesta no le gustaría al final.
Cuando la hicieron salir del barco, en un puerto desconocido, fue llevada a una cada enorme y alejada de la ciudad. Estaba rodeada por una muralla alta y decorada con bellos jardines que dejaban en claro el poder adquisitivo del dueño. Una vez llegó allí, junto a mujeres mucho más bellas y exuberantes, una a una fueron obligadas a pasearse frente al señor que decidió comprarlas a todas. Sayen podía imaginarse de qué iba todo eso pero su cansancio, su cuerpo débil y su desánimo no la impulsaron a hacer lo primero que pasó por su mente: escapar.
Fue marcada, como al ganado, con un ariete ardiendo que le dejó la marca de Bosco en su abdomen mientras el gran señor se reía de sus lágrimas. Fue obligada a vestir como el hombre quería y a compartir una habitación con al menos diez mujeres del harén del señor. Durante todo ese tiempo, temiendo ser elegida como una cortesana del dueño o de alguno de sus amigos, Sayen comenzó a descuidarse para no llamar tanto la atención. Pese a que los vendedores le dijeron a todos que ella podía bailar bien, se encargaba de tropezar y hacer mal los pasos o caerse para no llamar la atención y perderse entre el grupo de mujeres. No sabía qué podría pasar si la desechaban, pero era la opción más segura de momento.
Fue casi medio año después, cuando ya había perdido las ganas de pelear, que una muchacha fue traída al lugar inconsciente. Según le dijeron las mujeres de mayor edad, había sido drogada para poder ser vendida y el dueño sólo la quiso por su extraño color verde. La muchacha tardó unas largas horas en despertar y al hacerlo se presentó como Zalanna. Algo en aquellos ojos ámbar hizo que el letargo de Sayen acabara.
Poco a poco fueron conociéndose y encontró en la muchacha alguien en quien confiar, alguien a quien decirle sus ansias de libertad, alguien que respondió con igual fuerza. Juntas trazaron un plan para mantenerse a salvo mutuamente, para estar sanas y salvas hasta que el momento llegara, y buscaron la forma de salir de allí. Comenzaron una dieta estricta para verse mas delgadas, aplicaron los gestos seductores de las mayores para sacarles información a los guardias y lograron hacer un resguardo de pequeñas cantidades de materiales que por sólo un beso un sirviente era capaz de traer. Nunca pasaron la línea y el trabajo les llevó un año pero lograron escapar.
El lugar fue un desastre cuando ellas echaron a correr, pero aquello valió la pena. Mitad de lugar fue envuelto en llamas y ellas consiguieron su libertad. Pudieron llegar a un pueblo de Bosco tras días de viaje y desde allí decidieron que seguirían moviéndose hasta llegar a Fiore, una vez en el reino estarían más seguras. Con las pocas provisiones y sólo la ropa que tenían encima, debieron hacer pequeños trabajos para poder juntar un poco de dinero y Sayen incluso volvió a bailar para recibir unos jewels para vivir.
Fueron tiempos duros pero para ella Zalana se convirtió en un soporte, en una hermana, en alguien en quién confiar. El tiempo pasó y poco a poco volvieron a la normalidad, les tomó un año recuperarse del tiempo con hambre y de la delgadez de sus cuerpos y otros más lograr encontrar trabajos pequeños con los cuales mantenerse. Y, mientras tanto, cuando al fin dejaron de sentirse perseguidas comenzaron a buscar a la madre de Zalanna. Sayen, al enterarse de su historia, quiso ayudarla cuanto podía y ambas empezaron a buscar información.
El Imperio de Alavarez, avanzando sobre los territorios al este, se volvía una amenaza para hacer búsquedas fuera de Fiore y el avistamiento de barcos traficantes y rufianes iguales a los que las habían atrapado las paralizaba. El tiempo pasó, corrió, se desvaneció de sus manos y tras varios encuentros con hombres que quisieron atraparlas o recuperarlas para Bosco, debieron tomar una decisión drástica.
Hace tres años ellas se separaron. Con lágrimas en los ojos, Sayen debió decirle adiós a Zalanna porque al estar juntas llamaban demasiado la atención y podrían ser atrapadas. Además, habían encontrado diferentes fuentes de información que posicionaban a la madre de la muchacha en sitios contrarios y tenían que revisarlos. Con la promesa de mantenerse en contacto y de verse al menos dos veces al año en diferentes ciudades, las “hermanas” se separaron al fin.
Desde entonces, Sayen ha seguido los rumores e investigado de lejos la situación de la trata de personas, intentando encontrar a una mujer con el cabello verde y una marca en la piel que la identificara como la madre de su amiga. Al mismo tiempo, la maga ha tenido que buscar la forma de sobrevivir ya sea haciendo misiones o bailando, la manera de sortear los peligros del camino que cada vez con más grandes y la forma de buscar su propio camino.
Aún ella no sabe bien qué le espera el destino, tiene una meta, un objetivo que ayuda a una amiga, pero sabe que eventualmente tendría que buscar algo que ella quiera hacer. Y mientras lo busca, y busca a la madre de Zalanna, deja que el mundo le enseñe todas las lecciones que pueda intentando siempre evitar caer en las garras de la oscuridad.

Información extra

·Lleva un morral con una muda de ropa elegante con ella, generalmente usa esa para bailar y se adorna con algunas pulseras y enganches para el cabello que simulan ser oro para llamar más la atención. Ninguna de esas cosas es valiosa pero las cuida mucho.
·Siempre tiene en su morral hilo y agujas junto a algunas vendas.
·Tiene un cinturón donde lleva sus dagas y una alforja de cuero chica en donde guarda los jewels.
·Es buena cocinando aunque no hace comidas muy elaboradas.



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Re: Ficha de Sayen

Mensaje por Necalli el Dom Feb 19, 2017 12:16 pm

¡Ficha aceptada! ¡Bienvenida!


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